Cirugía de las orejas – Otoplastia
Se emplea habitualmente para corregir la prominencia o despegamiento de las orejas, adecuándolas en posición y tamaño al resto de la cabeza.
De igual manera se puede corregir la forma y el tamaño de los lóbulos así como crear una nueva oreja si no existe o ha desaparecido a causa de un traumatismo.
Aconsejable a partir de los ocho años de edad, una vez ha finalizado el desarrollo definitivo de las orejas del niño que es cuando los cartílagos son más blandos y moldeables.
Por otro lado, en edad infantil no resulta dolorosa, pero lo es más en la edad adulta. Es una intervención de carácter ambulatorio, bajo anestesia local, en la que comunmente la herida se cierra dejando una cicatriz justo en el pliegue de detrás de la oreja, por lo que es imperceptible.
Requiere vendaje (turbante) durante seis días y las pequeñas molestias que ocasiona pueden ser tratadas simplemente con analgésicos o antiinflamatorios.